Cómo escoger un buen perito

junio 7, 2013
Carnet perito

Cómo escoger un buen perito

Ésta no es una cuestión sencilla. En teoría todos los arquitectos, aparejadores y ciertas especialidades de ingenieros están habilitados para ser peritos de construcción, porque así les facultan sus titulaciones respectivas. Sin embargo, una cosa es aquello para lo que los respectivos títulos nos habilitan y otra cosa es que estemos realmente capacitados para llevar a cabo este trabajo. Creo que esto es fácil de comprender con un simple ejemplo: ¿le encargaríamos el diseño de un rascacielos a un arquitecto recién titulado? ¿o la dirección de su ejecución a un aparejador novel? Es evidente que no. La razón es obvia: para esas tareas buscaríamos personas con experiencia. Del mismo modo, la cualidad fundamental que debe poseer un buen perito además, como es lógico, de una formación adecuada, es la experiencia, porque sólo desde la experiencia podrá ser capaz de examinar, analizar y evaluar las situaciones a las que se enfrente. Y esas situaciones no serán fáciles en muchos casos.

A la hora de hacer un informe pericial hay que considerar que el perito no conoce a priori cuál va a ser el resultado de dicho informe. Es muy importante tener en cuenta esto porque no siempre los resultados de un informe coinciden con lo que en un principio esperaba el cliente. Eso es así porque un perito debe actuar como un investigador y, por tanto, no puede partir de una tesis preconcebida, sino que sus conclusiones, para ser verdaderamente tales, deben llegar al final de su estudio y sólo tras haber examinado la situación desde todos los ángulos, con total desapasionamiento y absoluta independencia. La misión de un perito es buscar la verdad, independientemente de que esa verdad guste o no a unos o a otros y no debe, por tanto, tergiversar la realidad ni comulgar con ruedas de molino con objeto de satisfacer los deseos de quien le paga. Por eso, en aquellas ocasiones, que las hay, en las que el cliente exige que el informe ponga lo que él dice, la postura que debe tener un perito serio, por mucho que le duela renunciar al trabajo, es rechazarlo.

Por último, un perito debe saber también hacer buenos informes, no sólo en cuanto a su contenido técnico, sino que estos deben ser documentos bien organizados, correctamente redactados y, lo que es más importante, con una expresión inteligible y adecuada para las personas que van a interpretarlos y valorarlos, la mayoría de las veces ajenas al mundo técnico, como es el caso de jueces y abogados.

En resumen, ser perito es fácil, pues en teoría basta con estar en posesión de determinados títulos universitarios. Lo que no es tan fácil es ser un buen perito, porque para ello es conveniente la pertenencia a colectivos o asociaciones que acrediten unos conocimientos y una experiencia que no todos los técnicos poseen, por ejemplo la Unión Interprofesional de la Comunidad de Madrid. Y es precisamente esto lo que verdaderamente marca la diferencia.

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