¿Cuáles son los defectos constructivos más frecuentes?

noviembre 18, 2013
Edificio en ruinas 03

¿Cuáles son los defectos constructivos más frecuentes?

Hace algunos años, Alfonso Rodríguez de Trío, aparejador, abogado y titulado en ICADE publicó un libro editado por Musaat, la única mutua de seguros para aparejadores existente entonces, titulado “Siniestros más frecuentes en la construcción de edificios”. El Sr. Rodríguez de Trío era entre otras cosas por aquel entonces miembro de la Comisión de Prevención de Musaat, dedicada al análisis y la clasificación de los fallos constructivos que daban origen a las reclamaciones contra los asegurados.

Para la confección de su estudio, el Sr. Rodríguez de Trío se basó en un estudio estadístico de 11.000 siniestros, que los catalogó en cuatro grupos fundamentales (excluimos un quinto grupo de “varios”, precisamente por su inclasificabilidad). Estos cuatro grupos que agrupan a la mayoría de los siniestros son:

  • Humedades

Los defectos debidos a humedades constituirían el 29%.

Los más importantes y numerosos son los que afectan a cubiertas, planas e inclinadas, aunque también hay que tener en cuenta las filtraciones en muros y pantallas de sótanos, las eflorescencias en muros de ladrillo y las humedades de condensación y capilaridad.

  • Fallos estructurales

Los defectos estructurales, que se traducen principalmente en grietas y fisuras, constituirían el 13% del total.

Entre ellos destacan los fallos en cimentaciones, las fisuraciones estructurales y los problemas en muros, tabiquerías, problemas por dilataciones, enjarjes, daños en forjados, daños en estructuras de madera y metálicas y patologías de recubrimientos y revocos.

  • Fallos del suelo

Las patologías originadas por fallos del suelo sumarían un 8%.

Entre las principales patologías que se incluyen en este grupo están la rotura del terreno, los asientos, las debidas a la acción del agua, que conforman un espectro muy amplio: acción física, deslizamientos del terreno, cambio del nivel freático, sifonamiento, aguas de escorrentía, pérdidas de la red de saneamiento, pérdidas de bajantes, subpresiones…, así como la acción de agentes químicos, rellenos, arcillas expansivas, suelos colapsables, construcciones subterráneas, subsidencia, arbolado…

  • Daños a terceros

Por último, los daños a edificios colindantes alcanzarían aproximadamente el 13% del total.

Estos daños estarían producidos por excavaciones a cielo abierto o bataches, por pantallas continuas o de pilotes, por cimentaciones por puntos, por rellenos o por construcciones vecinas.

El resto lo constituiría el apartado de “varios”, muy amplio, debido a su diversidad.

Pero la conclusión más importante que se extrae de este estudio es que la gran mayoría de los fallos cometidos al proyectar o ejecutar una obra son previsibles y evitables si se conocen los errores que los originan. Los propios técnicos somos los primeros que debemos concienciarnos de la importancia de una actuación cuidadosa, tanto en lo referente al diseño de las soluciones proyectuales como en la plasmación en obra de las mismas y en los controles para que esta ejecución sea adecuada, todo ello con el fin de evitar precisamente eso: lo evitable.

Comentarios

  • arin | mayo 20, 2014 | Responder

    Mi felicitacion un buen artículo. Saluditos.

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