¿Estamos asegurados contra los defectos constructivos?

noviembre 11, 2013
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¿Estamos asegurados contra los defectos constructivos?

Aunque, como explicaré después, lo estemos por la vía más absurda e injusta, la respuesta es sí.

La Ley de Ordenación de la Edificación (Ley 38/1999 del 5 de noviembre) además de establecer los plazos de reclamación de los diferentes defectos constructivos de los que he hablado en anteriores posts, “habla” también del establecimiento de unos seguros de caución para hacer frente a los defectos de acabado (surgidos durante el primer año), de habitabilidad (surgidos en los tres primeros años) y estructurales (surgidos durante los primeros diez años de la construcción).

Sin embargo, he dicho que la ley “habla” entre comillas porque el legislador dejó en el aire la contratación de los seguros correspondientes a uno y tres años y sólo es obligatoria hasta la fecha la suscripción del seguro decenal. Respecto a estos seguros hay que tener en cuenta además otros factores no menos importantes:

a) El seguro decenal sólo cubre daños de la estructura del inmueble, es decir, no cubre ni mucho menos cualquier otro tipo de defecto que pueda surgir durante los primeros años de la edificación. Por mi experiencia puedo añadir con total seguridad que los daños estructurales son muy minoritarios en relación con el conjunto de los daños existentes en las nuevas edificaciones. Sin lugar a dudas, los daños más frecuentes e importantes tanto cuantitativa como cualitativamente son los relativos a la habitabilidad de los inmuebles, daños que según la LOE deberían estar cubiertos con el seguro de tres años, seguro que a día de hoy, insisto, no es obligatorio.

b) El tomador del seguro a diez años es el promotor (también lo sería del seguro a tres años mientras que del seguro a un año es el constructor).

c) Tan lamentable como lo anterior, es decir, como la inexistencia real de los seguros citados, es el caso desgraciadamente frecuentísimo de la desaparición, rebeldía, quiebra, etc. de tantas y tantas constructoras y promotoras, lo que deja en la práctica sin efecto real los seguros antes citados. Si no existe la empresa, obviamente no existe el seguro.

Dicho lo anterior, parece que no tendrían sentido las reclamaciones sobre defectos constructivos. Pero esto no es así aunque sólo sea por una razón muy sencilla. Digo esto sabiendo que estoy tirando piedras contra mi tejado y el de mis compañeros profesionales: porque nosotros, salvo rarísimas excepciones, estamos cubiertos permanentemente por seguros de responsabilidad civil, que nos cuestan unas cantidades muy elevadas y con los que como colectivo pagamos muchas veces la incapacidad, la insolvencia o la sinvergonzonería de terceros. Porque los técnicos también cometemos errores, pero por regla general la profesionalidad, la seriedad y la entrega de los técnicos cualificados y colegiados está muy por encima de tantos advenedizos chapuceros y desaprensivos como han estado dominando en los últimos años la construcción en este país.

Así que finalmente los consumidores están asegurados. Aunque, literalmente, paguen justos por pecadores.

Comentarios

  • Seguros Arquitectos Cervera | mayo 27, 2014 | Responder

    Buen análisis! El colectivo de Arquitectos ha visto como sus honorarios caían respecto a lo que cobraban unos años atrás, por la situación del sector. Por suerte ahora hay pólizas que se adaptan a los nuevos tiempos, hay modelos alternativos de aseguramiento de la responsabilidad civil profesional.

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