¿Merece la pena reclamar los defectos constructivos?

abril 7, 2014
Chapuza

¿Merece la pena reclamar los defectos constructivos?

La pregunta tiene sentido, porque aunque la respuesta que se nos ocurriría inmediatamente a todos es que por supuesto que sí, lo cierto es que la reclamación podría tener un importe que se viera superado por los costes de un perito, un abogado y un procurador. Pero hay que tener en cuenta que si la demanda tiene éxito, esos costes se reintegran a los propietarios en forma de costas.

También se puede pensar en el caso de que se trate de una reclamación de cierta entidad que cabe la posibilidad de una sentencia con resultado desfavorable o, al menos, no todo lo satisfactorio que la parte desearía. Es cierto que esto puede ocurrir. Sin embargo, en nuestra ya larga experiencia como peritos, hemos podido comprobar que si la demanda responde a una situación real y está bien sustentada por un informe pericial riguroso, ésta siempre ha prosperado. No hay que olvidar que los jueces son personas como nosotros, que viven en casas como las nuestras y saben lo que es una grieta, una carpintería o una instalación de energía solar, por poner tres ejemplos al azar. Evidentemente ellos no son expertos en estas materias, es por eso que los informes periciales les sirven de elemento ilustrativo y es principalmente a partir de ellos (y de la defensa que de los mismos hagan abogados y peritos) de los que se servirán para dictar sus sentencias.

Personalmente, siempre aconsejaría reclamar. La única condición indispensable, como indicaba en el párrafo anterior, es que la demanda responda a una situación real. No es ético, pero tampoco efectivo, engordar un defecto con el único afán de obtener más dinero en su reclamación. Y peor aún es inventárselo. He dicho antes que los jueces son personas como nosotros. Y obviamente, al igual que nosotros son humanos, por lo que si se les miente una vez va a resultar muy difícil recuperar la credibilidad.

Por eso, lo que hace falta para hacer una reclamación con garantías de éxito es decir la verdad y contarla bien mediante un informe serio y bien documentado. Si actuamos así, con casi total probabilidad nuestra reclamación prosperará. Vuelvo a hacerme la pregunta que encabeza este post, ahora desde un punto de vista mucho más general: ¿Merece la pena reclamar? Sí, sin duda. Porque además de hacer valer nuestros derechos y evitar pagar nosotros los defectos generados por terceros, es nuestro deber —el de todos— afianzar la cultura de la calidad. Si hemos comprado un inmueble y además hemos pagado un precio muy alto por él, ¿debemos aceptar que éste se halle en un estado deficiente? ¿Consentiríamos eso en nuestro coche, en nuestra tele, en la comida que comemos? Creo que la respuesta cae por sí sola.

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